En medio de la preocupación por la circulación de retos virales y mensajes intimidatorios en entornos escolares, la presidenta de la Asociación de Instituciones Educativas Públicas de Gestión Privada y rectora del IAES, Verónica Lanfranchi, advirtió sobre la gravedad de estas conductas y llamó a una mayor responsabilidad social.

En diálogo con Radio La Ciudad 94.7, la referente educativa describió un escenario que mantiene en alerta a las instituciones: “Son situaciones que no debemos tomar a la ligera. Atentan contra la tranquilidad de toda la comunidad educativa”, sostuvo.

Lanfranchi remarcó que estos hechos —que incluyen pintadas, mensajes en redes sociales y contenidos virales— no solo afectan el normal desarrollo de las clases, sino que además están contemplados dentro del ámbito penal. “Esto no es una broma. Tiene una connotación penal tanto para el joven como para el adulto que esté involucrado”, enfatizó.

El rol clave de las familias

Uno de los ejes centrales del planteo fue la responsabilidad de los adultos. Para Lanfranchi, la problemática excede a la escuela y tiene raíces más profundas: “La violencia está enquistada en la sociedad, y los chicos aprenden de lo que ven. Tenemos que revisar qué estamos transmitiendo desde casa”.

En ese sentido, insistió en la necesidad de recuperar el diálogo familiar y la supervisión del uso de la tecnología: “Los padres debemos saber en qué redes están nuestros hijos, con quiénes interactúan y qué consumen. No podemos desentendernos”.

También alertó sobre un error frecuente: asumir que el aislamiento en el hogar implica seguridad. “Creer que porque están en su habitación con el celular están protegidos es un grave error”, afirmó.

Escuela y comunidad: un trabajo conjunto

Desde las instituciones educativas, explicó, se vienen desarrollando talleres, conversatorios y espacios de escucha para abordar estas situaciones. Sin embargo, subrayó que el abordaje debe ser integral: “La escuela sola no alcanza. Esto es un trabajo de toda la sociedad”.

Además, señaló que en algunos casos ya se activaron protocolos y se dio intervención a organismos correspondientes ante situaciones de riesgo o vulneración de derechos.

Lanfranchi también destacó que estos episodios pueden derivar en consecuencias institucionales para los estudiantes involucrados, incluyendo sanciones que impactan en su continuidad escolar.

Un llamado a bajar la violencia

Como mensaje final, la rectora insistió en la necesidad de generar un cambio cultural: “Tenemos que bajar el nivel de violencia en todos los ámbitos y volver a construir desde el respeto”.

Y concluyó: “Si logramos escuchar más, acompañar y trabajar en conjunto entre familia, escuela vamos a poder empezar a cambiar esta realidad”.

La advertencia es clara: los retos virales dejaron de ser un juego y hoy representan un problema serio que requiere atención inmediata y compromiso colectivo.

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