Especialistas destacan a la granada por su concentración de polifenoles y sus posibles beneficios sobre la salud cognitiva. A la vez, existen otros factores relacionados con el estilo de vida que pueden influir en el riesgo de deterioro cognitivo.

La alimentación puede desempeñar un papel importante en el cuidado de la salud cerebral durante el envejecimiento. En ese contexto, especialistas en neurología destacan a la granada por su concentración de polifenoles, entre ellos ellagitaninos, antocianinas y taninos, compuestos estudiados por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

El neurólogo Mill Etienne, profesor de neurología en el New York Medical College, señala que estos componentes podrían estar relacionados con mecanismos vinculados al aprendizaje y la memoria. Diferentes investigaciones también analizaron los efectos de compuestos presentes en la granada sobre procesos asociados con la neuroinflamación, las placas amiloides y la proteína tau.

La evidencia disponible incluye estudios en animales y ensayos clínicos en personas con deterioro cognitivo leve. En uno de estos trabajos se encontraron mejoras en determinados aspectos de la cognición, la memoria verbal y las funciones ejecutivas después de un año de consumo de aceite de semilla de granada. Sin embargo, estos resultados no significan que la granada por sí sola pueda prevenir o tratar el Alzheimer.

El cuidado de la salud cerebral no depende de un único alimento. La misma información señala otras alternativas que pueden formar parte de una alimentación variada, como uvas oscuras, aguacate, cítricos y bayas frescas, debido a la presencia de diferentes compuestos vegetales y grasas esenciales.

En el sentido contrario, determinados hábitos pueden contribuir a aumentar los factores de riesgo asociados con el deterioro cognitivo. Una alimentación poco saludable, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el mal control de enfermedades como la hipertensión y la diabetes se encuentran entre los factores modificables relacionados con la salud cerebral.

El exceso de alimentos ultraprocesados, azúcares, grasas poco saludables y sal puede formar parte de patrones alimentarios que perjudican la salud cardiovascular y metabólica. Esto resulta relevante porque la salud de los vasos sanguíneos también está relacionada con el funcionamiento del cerebro.

La actividad física constituye otro aspecto importante. Mantenerse activo ayuda a cuidar la salud cardiovascular y a controlar factores como el peso, la presión arterial y la glucosa. También resulta relevante mantener la actividad mental y los vínculos sociales, ya que leer, aprender nuevas habilidades, resolver problemas y relacionarse con otras personas forman parte de las recomendaciones para mantener una buena salud cerebral.

El descanso también ocupa un lugar dentro de estos cuidados. Los problemas de sueño y determinadas alteraciones, como la apnea del sueño no tratada, pueden relacionarse con la salud cognitiva.

La evidencia disponible apunta a considerar la alimentación dentro de un conjunto más amplio de hábitos y factores de salud.

Otras Noticias