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La primera final de la Copa de la Liga Riojana de Fútbol dejó a Defensores de la Boca con una ventaja de dos goles y a San Vicente frente al desafío de remontar la serie. En el estadio Carlos Augusto Mercado Luna, el equipo dirigido por Ricardo “Rulo” González se impuso y quedó mejor parado de cara a la revancha. La final enfrenta a dos equipos que llegaron a esta instancia después de superar las semifinales: Defensores de la Boca dejó en el camino a San Francisco, mientras que San Vicente eliminó a Estudiantes.
La final por la copa homenaje “Facundo Budú Fuentes” tuvo momentos de dominio repartido y, sobre todo, una diferencia marcada entre un equipo que supo aprovechar sus oportunidades y otro que tuvo dificultades para transformar sus momentos favorables en situaciones concretas de gol.
Desde el arranque del primer tiempo, Defensores mostró una postura más agresiva. El conjunto de Barrio Jardín Residencial intentó manejar los tiempos del encuentro y encontró espacios para progresar, especialmente cuando pudo hacer circular la pelota con rapidez y atacar por los costados.
San Vicente, por su parte, buscó mantenerse ordenado y esperar su oportunidad. El “Cuervo” sabía que se trataba solamente de los primeros 90 minutos de una final a dos partidos y trató de no quedar demasiado expuesto.
Pero Defensores consiguió romper ese equilibrio a los 24 minutos.
Sin embargo, Emanuel Muñoz recibió en la banda del campo rival y envió un centro al área que encontró a Pablo Guzmán. El delantero apareció en el momento justo y conectó de cabeza para superar a Mauricio Vergara y establecer el 1 a 0 a los 24 minutos de la primera parte
El gol premió la iniciativa de Defensores y obligó a San Vicente a modificar su postura.
Posteriormente, uno de los momentos determinantes llegó antes del descanso. Lucas Giraudo vio la tarjeta roja y Defensores quedó con diez futbolistas.
Allí apareció uno de los puntos centrales del partido, ya que San Vicente tuvo durante un tramo importante del partido una ventaja numérica que podía haber utilizado para recuperar el terreno perdido.
Por el contrario, el conjunto dirigido por Leonel Verano no logró transformar esa superioridad en un dominio sostenido. Tuvo una oportunidad clara para llegar al empate, pero Federico Fuentes no consiguió definir con precisión y le erró al arco.
Defensores, aun con un hombre menos, consiguió sostenerse en partido, replegarse cuando fue necesario y conservar la ventaja hasta el entretiempo.
El segundo tiempo mostró una final todavía más abierta. Ya para la segunda mitad San Vicente necesitaba adelantarse unos metros y buscar el empate, pero esa obligación también generó espacios a sus espaldas. Defensores encontró allí una posibilidad para jugar con mayor comodidad al contragolpe.
La expulsión de Alex Foressi, por doble amarilla, volvió a equilibrar la cantidad de jugadores en cancha y a partir de ese momento, el partido volvió a jugarse once contra once y Defensores recuperó protagonismo.
La lectura del encuentro empezó a quedar cada vez más clara: San Vicente tenía la pelota y la necesidad; Defensores tenía el resultado y los espacios.
Cuando el partido entraba en su tramo final, Defensores encontró el segundo golpe.
Pablo Guzmán encabezó una contra y asistió a Blas Marino, quien quedó mano a mano con el arquero y definió con precisión para marcar el 2 a 0, a los 38 minutos del complemento.
El segundo tanto terminó de cambiar el escenario de la serie.
Porque Defensores no solamente ganó, sino que consiguió una diferencia que obliga a San Vicente a pensar en una remontada histórica.
El 2-0 no define al campeón, pero sí modifica las estrategias para el segundo partido.
Defensores consiguió algo que cualquier equipo busca en una final de ida: mantener su arco en cero y sacar una diferencia de dos goles. Además, demostró que puede defenderse cuando juega con menos futbolistas y que tiene recursos para lastimar cuando encuentra espacios.
San Vicente, en cambio, tendrá que encontrar respuestas ofensivas. El desafío no pasa solamente por convertir dos goles, sino también por evitar que la necesidad de ir hacia adelante termine dejando espacios que Defensores pueda aprovechar nuevamente.
La programación original establecía que la definición se disputaría a ida y vuelta y que, en caso de igualdad en puntos y goles, el campeón se definiría mediante penales.
Después de la postergación de la ida por cuestiones climáticas y de su posterior reprogramación, la nueva fecha, horario, escenario y valores de las entradas para la revancha todavía no aparecen confirmados oficialmente en las fuentes consultadas. Por lo tanto, esos datos deberán ser comunicados por la Liga Riojana de Fútbol antes del segundo encuentro.
Lo que sí está claro es que Defensores llega con el resultado más engañoso del mundo del futbol y San Vicente deberá remontar la diferencia para mantener vivo el sueño del campeonato. La ventaja es para el “Defe” y la histórica, del “cuervo”.