Gabriel Halblaub: Defensores de la Boca cerró su arco y saco un 2 a 0 casi determinante frente a San Vicente
La primera final de la Copa de la Liga Riojana de Fútbol dejó a Defensores de la Boca con una ventaja de dos goles y a San Vicente fr...
El defensor general de la provincia advirtió sobre los alcances que puede tener el nuevo régimen penal juvenil y planteó la necesidad de anticiparse a los conflictos mediante información y educación en las escuelas y en los espacios donde se vinculan los adolescentes. “Hay que replantear esto”, sostuvo.
En diálogo con Radio La Ciudad 94.7, el doctor Gastón Mercado Luna, de la Defensoría General de la provincia, analizó los cambios vinculados al régimen penal juvenil y expresó su preocupación por la falta de información que existe entre los adolescentes y sus familias respecto de las conductas que pueden derivar en un proceso penal.
El abogado consideró que el debate no debería centrarse únicamente en cómo aplicar la nueva normativa, sino también en cómo prevenir que los adolescentes ingresen al sistema penal por conductas que muchas veces pueden interpretar como una travesura o una picardía.
Mercado Luna planteó que la nueva normativa requiere una mirada que contemple las distintas realidades sociales y familiares de los adolescentes.
“Más que hablar como defensor y qué va a aplicar, creo que hay que educar y educar porque estamos hablando de casi niños”, señaló durante la entrevista.
En ese sentido, explicó que un adolescente puede desconocer que una conducta que considera una broma puede constituir un delito. Mencionó como ejemplo el caso hipotético de un menor que rompe una luminaria en la vía pública y advirtió sobre las consecuencias que puede tener la apertura de un proceso penal.
También remarcó que los delitos contemplados para los menores son, en términos generales, los mismos previstos por el Código Penal, aunque el régimen establece un tratamiento y consecuencias diferentes de acuerdo con la edad.
El defensor general sostuvo que el Estado y las instituciones deberían trabajar en la prevención antes de que los adolescentes tengan contacto con el sistema penal.
“Quiero anticiparme, quiero ir a los colegios, quiero que vayamos a la radio, que veamos los medios de comunicación de ellos, que no son la radio, no son la tele, será con el teléfono”, expresó.
Para Mercado Luna, resulta necesario encontrar nuevas formas de comunicación con los jóvenes y explicarles de manera accesible cuáles son las consecuencias que pueden tener determinadas acciones.
“Están en peligro los chicos, no está en peligro la sociedad”, afirmó, al plantear que los adolescentes pueden convertirse en víctimas de situaciones sociales y familiares antes que ser considerados únicamente como una amenaza para la comunidad.
Durante la entrevista, Mercado Luna también señaló que no todos los adolescentes atraviesan las mismas circunstancias y cuestionó la aplicación de una única mirada para realidades sociales muy diferentes.
Distinguió entre jóvenes que crecen en contextos de extrema vulnerabilidad, violencia familiar o consumo problemático, y aquellos que cuentan con redes familiares y sociales de contención, pero que pueden involucrarse ocasionalmente en conductas delictivas por desconocimiento o presión de sus pares.
En ese marco, consideró que las políticas de prevención deben contemplar esas diferencias y apuntar especialmente a los adolescentes que todavía pueden ser acompañados antes de que ingresen de manera permanente al sistema penal.
Mercado Luna también vinculó el debate sobre los jóvenes con una problemática social más amplia.
“Hay una sociedad enojada y desatenta”, sostuvo, al mencionar situaciones cotidianas como las discusiones entre conductores, la falta de solidaridad con las personas mayores o los conflictos que surgen en espacios públicos.
En su análisis, pretender que la sola existencia de una ley modifique automáticamente las conductas resulta insuficiente.
Por eso insistió en que la prevención debe comenzar en la familia y continuar en las escuelas, los medios de comunicación y otros espacios donde los adolescentes desarrollan su vida cotidiana.
“Si en vez de enojarme a los que pueda salvar, los salvemos”, resumió.
El defensor general planteó la posibilidad de fortalecer las acciones de acercamiento a las escuelas y a los jóvenes para explicar, con un lenguaje que puedan comprender, cuáles son los cambios del régimen penal juvenil y cuáles pueden ser las consecuencias de determinadas conductas.
“No solamente juicio por jurados para ver cómo vamos a meter preso a los chicos; también hay que ayudarlos”, sostuvo.
Mercado Luna remarcó que una menor cantidad de casos que requieran intervención de la Defensa Pública no significaría menos trabajo, sino una sociedad con menos conflictos.
“Cuanto más trabajo tengan los defensores es porque hay más problemas y hay que defender más”, explicó.
Finalmente, señaló que su preocupación está vinculada especialmente con aquellos adolescentes que todavía tienen posibilidades de ser acompañados y contenidos antes de quedar atrapados en situaciones delictivas.
“Hay que salvar a ese chico que alguna vez fuimos todos nosotros, que estuvimos expuestos y hoy la situación cambió”, concluyó.
La primera final de la Copa de la Liga Riojana de Fútbol dejó a Defensores de la Boca con una ventaja de dos goles y a San Vicente fr...