El profesor y especialista en geografía Víctor Fuentes explicó en Radio La Ciudad cómo el cambio climático y los fenómenos naturales pueden modificar los patrones de precipitaciones y destacó la importancia de tomar medidas preventivas antes de la llegada de la temporada de lluvias.

Fuentes señaló que el planeta cuenta con características climáticas propias de cada región y estación, pero advirtió que la actividad industrial y el crecimiento de la población mundial durante los últimos dos siglos generaron modificaciones sobre el ambiente.

Según explicó, el incremento de la población, la extracción de recursos, la expansión urbana y los niveles de contaminación contribuyeron al calentamiento de la atmósfera y a la alteración de determinados patrones climáticos.

En ese contexto, remarcó que una parte importante de la respuesta depende de los hábitos de la sociedad. "El problema que tenemos los seres humanos es falta de educación ambiental, pero falta de conciencia ambiental", sostuvo.

El especialista también apuntó contra el manejo de los residuos y, particularmente, el plástico. Consideró que la industria tiene una responsabilidad importante por los desechos que genera y cuestionó que en muchos casos no existan sistemas adecuados para su recolección, tratamiento y reciclaje.

El fenómeno El Niño y las lluvias

Fuentes explicó que El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico frente a las costas de Perú y Ecuador. Ese aumento de temperatura favorece una mayor evaporación y puede modificar la distribución de humedad y precipitaciones en distintas regiones de Sudamérica.

De acuerdo con el especialista, el fenómeno puede presentarse con una periodicidad variable y tener diferentes efectos según la región. En el caso de La Rioja, aclaró que su presencia no permite determinar por sí sola si habrá un verano particularmente lluvioso.

Como antecedente, mencionó los años 1997 y 2015. En ambos períodos estuvo presente El Niño, pero el comportamiento de las precipitaciones en la provincia fue diferente, lo que demuestra que el fenómeno no tiene un efecto idéntico en todos los territorios.

Fuentes indicó que para 2026 las condiciones del Pacífico presentan temperaturas superiores a las habituales y que los pronósticos de largo plazo contemplan posibles anomalías en las precipitaciones para distintas zonas de Sudamérica.

No obstante, aclaró que estos pronósticos son probabilísticos y que todavía no es posible determinar con exactitud cómo se comportará el fenómeno durante toda la temporada.

Prevención antes de las lluvias

En relación con las medidas que comenzaron a implementar organismos provinciales y municipales para preparar los desagües, cauces y bocas de tormenta, Fuentes consideró que se trata de una decisión acertada.

"Están en el camino correcto", sostuvo, aunque remarcó que este tipo de tareas debería realizarse todos los años y no únicamente cuando existe la posibilidad de un fenómeno climático particular.

También recomendó a los vecinos realizar controles preventivos en sus viviendas. Entre las principales medidas mencionó revisar los techos, limpiar y verificar los desagües, controlar posibles filtraciones y reparar aquellos sectores que puedan generar inconvenientes ante precipitaciones abundantes.

"Si hay que generar un desagüe más, hay que hacerlo, este es el momento", señaló, y aconsejó aprovechar el tiempo previo a la temporada de lluvias para realizar reparaciones, impermeabilizaciones y tareas de mantenimiento.

El especialista advirtió además que durante determinados eventos las precipitaciones pueden registrarse con mucha intensidad y en períodos cortos, por lo que contar con desagües en condiciones resulta fundamental para reducir riesgos.

El Niño no significa necesariamente más lluvia en La Rioja

Fuentes insistió en que La Rioja tiene un clima propio y que El Niño actúa como un fenómeno capaz de alterar temporalmente las condiciones habituales, pero no permite anticipar por sí mismo un escenario determinado.

"El Niño es un alterador del clima", explicó, y señaló que puede generar exceso de precipitaciones o, en determinadas circunstancias, favorecer períodos de sequía.

Por este motivo, pidió evitar el pánico y la psicosis, pero mantener la atención sobre la evolución de los pronósticos oficiales y las alertas emitidas por los organismos meteorológicos.

Finalmente, destacó que la prevención debe ser una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad. Mientras los organismos públicos deben mantener limpios los cauces y sistemas de desagüe, cada vecino puede reducir los riesgos mediante el mantenimiento y acondicionamiento de su vivienda.

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