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El sector olivícola atraviesa un escenario complejo en La Rioja y, particularmente, en el departamento Arauco, donde la actividad representa uno de los principales motores de la economía local.
Así lo describió en diálogo con Radio La Ciudad el productor aceitunero Leandro Olivares, quien señaló que las pequeñas y medianas empresas enfrentan una fuerte caída de las ventas y un incremento de los costos que dificulta sostener la producción y el empleo.
“Las ventas han caído casi entre un 30 y un 40% relacionado al año anterior”, afirmó Olivares, quien también advirtió que cada vez resulta más difícil comercializar la producción, afrontar los salarios y sostener los puestos de trabajo.
El productor explicó que aproximadamente entre el 50% y el 60% de la producción vinculada al aceite de oliva y otros productos del sector se orienta al mercado externo.
En ese escenario, Brasil aparece como uno de los principales destinos de la producción riojana, aunque la competencia internacional se volvió cada vez más fuerte.
Olivares mencionó entre los principales competidores a países como España, Italia, Egipto y Perú, que participan activamente del mercado internacional.
Según explicó, la producción riojana debe competir en condiciones cada vez más exigentes, mientras que los costos internos dificultan mantener precios competitivos.
A esto se suma una campaña de aceituna con elevados niveles de producción. El incremento de la oferta, combinado con una menor demanda, presiona a la baja los precios y complica aún más la situación de los productores.
Olivares también puso el foco en la caída del consumo interno. Según sostuvo, el mercado local experimentó una reducción de entre un 30% y un 40% durante los últimos años.
“Hoy en día los costos de exportación para exportar están muy bajos”, explicó, y señaló que la producción argentina debe competir con otros países y regiones que también abastecen a Brasil y otros mercados.
En el plano interno, el aumento de los costos energéticos representa otro de los principales problemas para las industrias olivícolas.
“Nos afecta directamente la quita de los subsidios energéticos”, sostuvo el productor, al remarcar que las fábricas necesitan energía y gas para desarrollar sus procesos industriales.
El incremento de estos costos reduce los márgenes de rentabilidad y dificulta el cumplimiento de las obligaciones salariales y productivas.
Para Olivares, la crisis impacta especialmente en los actores más pequeños de la cadena productiva.
“Lo sufren primero los pequeños y medianos productores, después la pyme y después las industrias grandes”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la situación de las pequeñas empresas no puede analizarse únicamente desde los indicadores macroeconómicos, porque las realidades de las economías regionales son diferentes.
“Nosotros somos la micro, nosotros vivimos en la microeconomía”, planteó.
El productor consideró que las políticas económicas deben contemplar el impacto concreto sobre las empresas y trabajadores de las distintas regiones productivas del país.
Ante este escenario, Olivares sostuvo que no existe una solución inmediata y reclamó la participación de distintos sectores para evitar el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.
“Debería haber un acompañamiento mucho más profundo para las pymes”, expresó.
En el caso de Arauco, destacó el trabajo realizado desde el área de Producción del departamento junto al municipio para asistir a pequeños productores.
Según explicó, durante este año se logró una asistencia de $350 millones destinada directamente a productores para facilitar el levantamiento de la cosecha.
Olivares señaló que esta asistencia permitió inyectar recursos en la economía del departamento y sostener un circuito que involucra a productores, trabajadores, comercios e industrias.
“Esa asistencia fue fundamental para la microeconomía del departamento”, afirmó.
El productor aceitunero manifestó su preocupación por el futuro de las pymes y aseguró que la situación excede al sector olivícola.
“Vamos a un camino donde no hay vuelta atrás, donde se cierra una pyme todos los días”, advirtió.
Según su análisis, la problemática alcanza a distintos sectores productivos y no solamente a la industria olivícola.
En ese marco, cuestionó los discursos que plantean una mejora general de la economía y sostuvo que existe una diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de los productores, trabajadores y pequeñas empresas.
“Nadie puede negar que las pymes hoy la están pasando bien o están creciendo. Eso es mentira”, sostuvo.
Al finalizar la entrevista, Olivares respondió una consigna del programa vinculada al “genio de la lámpara” y contó cuál sería su deseo si pudiera pedir algo imposible.
El productor recordó a su padre, fallecido hace algunos años, y expresó que pediría volver a tenerlo a su lado.
“Seguramente mi deseo sería tenerlo al lado mío para tomar mejores decisiones”, manifestó.
Olivares explicó que su padre fue una figura fundamental en su vida y que actualmente continúa siguiendo sus pasos al frente de la pyme que había formado junto a sus hermanos.
“Siempre me he apoyado mucho en mi papá”, expresó, y reconoció que la compleja situación que atraviesa actualmente la empresa le genera una responsabilidad aún mayor.
Su respuesta cerró una entrevista marcada por el análisis de la situación productiva del departamento Arauco, pero también por una mirada personal sobre la responsabilidad de sostener una empresa familiar en un contexto económico adverso.