El periodista Fernando Viano compartió una nueva reflexión en su espacio de análisis en Radio La Ciudad 94.7, donde abordó la relación entre el fútbol, la política y la vida cotidiana, tomando como eje la doble vara con la que muchas veces se juzgan los mismos hechos según quién resulte beneficiado o perjudicado.
A partir de las polémicas que dejó el último enfrentamiento entre Boca y River, Viano propuso ir más allá de las discusiones deportivas y preguntarse por qué una misma jugada o decisión puede generar interpretaciones completamente diferentes dependiendo del equipo al que cada persona alienta.
"Todos miramos el mismo partido, pero cada uno ve una justicia diferente", planteó durante la columna.
En ese sentido, sostuvo que las pasiones suelen condicionar la percepción de lo que está bien y lo que está mal. Sin embargo, consideró que el problema no se limita al ámbito deportivo, sino que también se reproduce en la política, el trabajo, las instituciones y las relaciones personales.
Cuando la burla reemplaza al argumento
Uno de los puntos centrales de su análisis estuvo relacionado con la manera en que se descalifica a quienes expresan un reclamo o denuncian una situación que consideran injusta.
Viano hizo referencia a expresiones habituales en el fútbol, como el conocido "dejá de llorar", que se utiliza para desacreditar a quienes cuestionan una decisión arbitral.
Para el periodista, este mecanismo termina desplazando la discusión sobre lo ocurrido y obliga a quien denuncia una injusticia a defenderse primero de las burlas, antes de poder argumentar sobre el motivo de su reclamo.
Advirtió que esa misma lógica aparece en otros ámbitos de la sociedad, donde muchas veces se ataca a quien plantea una situación en lugar de analizar si efectivamente tiene razón.
"¿Quién gana en definitiva cuando dejamos de hablar de la injusticia y comenzamos a atacar a quien denuncia esa injusticia?", se preguntó.
La doble vara también alcanza a la política
Durante la conversación, Viano trasladó esta reflexión al escenario político y señaló que los principios suelen modificarse según el lugar que cada persona ocupa frente a una determinada situación.
Como ejemplo, mencionó que algunas conductas que son condenadas cuando las realiza un sector político pueden terminar justificándose cuando las protagoniza otro espacio.
En ese contexto, planteó que la pertenencia partidaria o ideológica no debería determinar qué se considera correcto o incorrecto.
También advirtió que, mientras en el fútbol la doble vara puede influir en el resultado de un partido, cuando se traslada a la vida institucional puede tener consecuencias mucho más profundas.
"Si lo trasladamos a la política o a la sociedad en general, la doble vara puede deteriorar las instituciones, debilitar derechos y parece que al final nos terminamos acostumbrando a aceptar abusos que condenaríamos en otras circunstancias", reflexionó.
Una invitación a revisar las propias convicciones
Hacia el final de su columna, el periodista convocó a realizar un ejercicio de autocrítica y revisar hasta qué punto los principios personales se mantienen firmes independientemente de las conveniencias.
En esa línea, recuperó la conocida frase: "Estos son mis principios, si no te gusta, tengo otros", como una representación de la facilidad con la que algunas personas modifican sus posiciones según el contexto.
Viano sostuvo que una sociedad más justa necesita criterios que puedan sostenerse más allá de las simpatías, las pertenencias o los intereses particulares.
Finalmente, dejó una pregunta como punto de partida para la reflexión: si somos capaces de sacarnos la camiseta, aunque sea por un momento, para analizar las situaciones con mayor objetividad y reconocer lo que está bien y lo que está mal, independientemente de quién resulte beneficiado.