Día Mundial de la Espirometría y la importancia de cuidar la salud pulmonar
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Las lluvias extraordinarias provocaron evacuaciones y complicaciones en Misiones, Brasil, Paraguay, Corrientes y Entre Ríos. En algunas localidades misioneras cayeron más de 300 milímetros en los primeros 13 días de octubre, mientras los pronósticos anticipan que El Niño podría mantenerse fuerte hasta comienzos de 2027.
El escenario afecta a distintas localidades de Misiones, Corrientes y Entre Ríos, además de zonas de Brasil y Paraguay. La combinación de precipitaciones abundantes, suelos saturados y elevados aportes de agua a los ríos aumenta el riesgo de nuevos anegamientos.
La provincia de Misiones atraviesa uno de los escenarios más complejos de la región. Los registros del Observatorio Agrometeorológico del INTA Cerro Azul, actualizados al 13 de octubre, indicaron acumulados de hasta 302 milímetros de lluvia durante los primeros 13 días del mes en San Antonio. También se registraron 295 milímetros en Santa Rita y 251 en Posadas.
Las precipitaciones dejaron los suelos saturados y elevaron el riesgo de desbordes. En distintas localidades se reportaron evacuaciones preventivas, viviendas afectadas y complicaciones en caminos rurales.
La crecida también obligó a interrumpir la circulación en un tramo de la ruta nacional 12, entre El Alcázar y Eldorado, debido al avance del agua sobre sectores próximos a los puentes de los arroyos Paranay y Piray Guazú. Las autoridades establecieron desvíos por rutas provinciales y la ruta nacional 14 para garantizar recorridos alternativos.
En Puerto Piray y otras localidades ribereñas, el avance del Paraná afectó sectores costeros y mantiene bajo vigilancia distintos puntos de la infraestructura vial. Las autoridades recomiendan consultar el estado de los caminos antes de viajar y respetar las indicaciones del personal de seguridad.
En el lado argentino se dispusieron restricciones para evitar que visitantes y trabajadores ingresaran a sectores expuestos a la corriente. Del lado brasileño también se adoptaron medidas preventivas en las áreas cercanas a los saltos. La reapertura de los recorridos depende de la evolución del caudal y de las evaluaciones de seguridad.
La crecida repercutió, además, en la navegación y en los servicios de transporte fluvial de la provincia. En Puerto Iguazú se dispusieron restricciones portuarias y se suspendieron actividades náuticas ante los riesgos asociados a la corriente y a los residuos arrastrados por el agua.
Itaipú, compartida por Brasil y Paraguay, abrió una segunda compuerta de su vertedero ante el volumen de agua acumulado en el embalse. La central informó que la descarga aumentó durante el 13 de octubre como consecuencia de las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Por su parte, Yacyretá, administrada por Argentina y Paraguay, informó sobre el aumento de los caudales afluentes y advirtió que podrían registrarse nuevos incrementos durante los próximos días. La entidad también suspendió las visitas turísticas y técnicas a la central entre el 13 y el 17 de octubre, mientras que el cruce fronterizo entre Ituzaingó y Ayolas permaneció cerrado de manera preventiva durante ese período inicial.
La apertura de los vertederos forma parte del manejo del agua en las centrales. Aunque permite administrar los volúmenes que ingresan a los embalses, no elimina el riesgo de inundaciones en las zonas ribereñas, ya que los niveles también dependen de las lluvias y de los aportes de los ríos aguas arriba.
En Ciudad del Este, Paraguay, el avance del río Paraná afectó a familias que viven en zonas bajas, especialmente en el barrio San Rafael, donde se organizaron operativos de evacuación y asistencia.
Las autoridades paraguayas trabajan junto con los organismos de emergencia para trasladar a los vecinos de los sectores más expuestos y disponer espacios de alojamiento temporal. La situación también mantiene bajo vigilancia a otras comunidades ribereñas, donde el aumento del nivel del río puede comprometer viviendas, caminos y servicios básicos.
Corrientes y Entre Ríos: evacuaciones y preocupación por el Paraná y el Uruguay
En Corrientes, la crecida del Paraná afecta a distintas localidades y obligó a reforzar los operativos de prevención. Ituzaingó superó el nivel de evacuación, mientras que en Isla Apipé se trasladó a familias de sectores costeros y se reportaron productores afectados por el avance del agua.
En la ciudad de Corrientes, las autoridades mantienen el seguimiento del río y de las proyecciones hidrológicas. También se adoptaron medidas de emergencia en localidades como Itatí y Empedrado, donde las inundaciones generan preocupación por los sectores más vulnerables.
Por otra parte, la crecida del río Uruguay genera complicaciones en localidades correntinas y entrerrianas. Los reportes aportados sobre Paso de los Libres, Monte Caseros, Alvear y Concordia describen evacuaciones, interrupciones de servicios fluviales y medidas preventivas ante la suba del nivel del agua.
La evolución de ambos ríos requiere un seguimiento diferenciado: aunque las precipitaciones afectan a una misma región, las condiciones de las cuencas del Paraná y del Uruguay no son idénticas y sus crecidas pueden evolucionar de manera distinta.
Los pronósticos climáticos citados en los informes difundidos en octubre plantean la posibilidad de que el fenómeno mantenga una intensidad elevada durante los próximos meses. Sin embargo, sus efectos no son uniformes ni permiten anticipar por sí solos dónde se producirán nuevas inundaciones.
El riesgo depende también de la distribución de las precipitaciones, la humedad acumulada en los suelos, los aportes de las cuencas superiores y la capacidad de drenaje de cada localidad.
Por ese motivo, los organismos de emergencia mantienen el monitoreo de ríos, arroyos, puentes y zonas bajas. También recomiendan respetar los cierres preventivos, no intentar atravesar caminos inundados y seguir las indicaciones oficiales ante eventuales evacuaciones.