El periodista Fernando Viano analizó en diálogo con Radio La Ciudad 94.7 el debate que se abrió en La Rioja en torno a la regulación del uso de teléfonos celulares en las escuelas, a partir del proyecto que se trata en la Legislatura provincial.

Viano planteó que la discusión no debería reducirse solamente a determinar si los estudiantes pueden o no utilizar sus teléfonos durante las clases, sino a pensar cómo se utiliza la tecnología y qué lugar ocupa en la vida cotidiana de niños y adolescentes.

En ese sentido, sostuvo que se trata de una problemática que excede a La Rioja y a la Argentina, ya que distintos países comenzaron a implementar medidas vinculadas al uso de dispositivos digitales en los ámbitos educativos.

Uno de los datos mencionados durante la columna surge de las últimas pruebas PISA, donde, según explicó Viano, más del 50% de los estudiantes argentinos señala que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría de las clases de ciencias.

Una discusión que va más allá del aula

El periodista señaló que el teléfono celular no solamente puede afectar la atención durante las clases, sino que también está relacionado con otros fenómenos que atraviesan especialmente a los adolescentes.

Entre ellos mencionó el ciberbullying, las apuestas online, la violencia digital, la exposición de la intimidad, los problemas vinculados con el descanso y el sedentarismo.

Sin embargo, aclaró que esto no significa que el celular sea necesariamente la causa de todos esos problemas, sino que puede funcionar como una puerta de entrada o amplificador de situaciones que ya existían.

"Podemos enseñar a usar mejor la tecnología sin convertir esa respuesta en una guerra contra la tecnología", sostuvo Viano, quien planteó que el desafío pasa por encontrar un equilibrio y establecer criterios diferentes según la edad y las necesidades de cada estudiante.

El celular como herramienta de estudio y trabajo

Durante la conversación también se destacó que los teléfonos dejaron de ser únicamente dispositivos de entretenimiento y actualmente forman parte de actividades educativas, laborales y cotidianas.

Viano consideró que el desafío consiste en diferenciar entre un uso orientado al aprendizaje, la investigación o la producción y otro basado en la recepción permanente de notificaciones y la conexión constante.

En ese contexto, también se abordó la tendencia a recuperar dispositivos destinados a una sola función, como cámaras, relojes o despertadores, como una manera de reducir la dependencia del teléfono multifunción.

El derecho a desconectarse

Otro de los puntos planteados durante la columna fue la necesidad de establecer límites también en el ámbito laboral.

La conversación tomó como referencia las regulaciones implementadas en distintos países sobre el derecho a la desconexión, especialmente frente a situaciones en las que el celular permite extender la jornada laboral fuera de los horarios establecidos.

El planteo también fue trasladado al ámbito educativo: docentes y estudiantes necesitan espacios de descanso y desconexión, especialmente en un contexto en el que los dispositivos permiten mantener una conexión prácticamente permanente.

Para Viano, el desafío consiste en aprender a convivir con los avances tecnológicos sin quedar atrapados en dinámicas de uso permanente.

"Una cosa es usar una herramienta digital para poder aprender, investigar, producir y otra es simplemente tenerlo enviando y recibiendo notificaciones permanentemente", resumió.

La columna cerró con una idea central: la discusión sobre los celulares en las escuelas puede convertirse en una oportunidad para revisar cómo se utilizan las nuevas tecnologías y qué herramientas necesitan niños y adolescentes para desarrollar un vínculo más equilibrado con ellas.

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