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El sector atraviesa un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados. A esto se suma el avance de las pantallas, las redes sociales y los videojuegos, que modificaron la manera en que las nuevas generaciones se entretienen.
El sector juguetero atraviesa una de sus etapas más difíciles. En el último año cerraron más de 200 jugueterías en el país, según afirmó Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete. La situación se explica por la caída del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados.
Los comercios deben afrontar gastos cada vez mayores en alquileres, servicios y salarios, mientras buscan sostener sus ventas en un contexto de menor demanda. A esto se suma el crecimiento de las compras a través de plataformas digitales y el ingreso de productos provenientes del exterior.
El impacto también alcanza a los fabricantes. Durante el primer semestre de 2026, las ventas de juguetes registraron una caída interanual del 10%, mientras que las fábricas llegaron a trabajar con una capacidad reducida. La situación se produjo en un contexto de menor poder adquisitivo de las familias y cambios en los hábitos de consumo.
Pero la crisis del sector no está relacionada únicamente con la situación económica. En los últimos años también cambió la manera en que las infancias utilizan su tiempo libre. Las pantallas, los videojuegos, las redes sociales y las plataformas digitales comenzaron a competir directamente con los juguetes tradicionales por la atención de los chicos.
Un informe publicado por La Nación señala que el entretenimiento digital está modificando la relación de las nuevas generaciones con los juguetes. La industria reconoce que el tiempo destinado al juego físico compite cada vez más con las pantallas y que este cambio cultural obliga a repensar qué significa jugar en la actualidad.
Esta transformación también modificó las preferencias de consumo. Los juguetes tradicionales dejaron de ocupar el mismo lugar que tenían en generaciones anteriores, mientras que las propuestas vinculadas con personajes de películas, videojuegos y contenidos digitales buscan captar nuevamente el interés infantil.
Desde el sector también advierten que la tecnología redujo la edad hasta la que muchos chicos mantienen interés por los juguetes tradicionales. Actualmente, la demanda se concentra especialmente en productos destinados a los primeros años de la infancia.
Sin embargo, los juguetes físicos todavía mantienen un lugar dentro del mercado. Los juegos de mesa, rompecabezas, bloques y productos de menor costo muestran una mayor presencia, mientras que las familias buscan alternativas que puedan utilizarse de manera compartida.
De esta manera, la crisis de las jugueterías combina factores económicos y cambios culturales. La caída del consumo, los costos comerciales y la competencia de productos importados se encuentran con una transformación en los hábitos de las infancias, donde las pantallas y el entretenimiento digital ocupan cada vez más espacio.
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