Fabián Caruso, propietario de Carnes Caruso, aseguró que las ventas atraviesan uno de los niveles más bajos de los últimos 25 años. Advirtió por el fuerte impacto de los costos fijos y señaló que varias carnicerías de la provincia debieron achicar sus locales o cerrar.

La situación del comercio atraviesa un escenario complejo en La Rioja y el sector de las carnicerías no es ajeno a la caída del consumo. Así lo describió Fabián Caruso, propietario de Carnes Caruso, durante una entrevista con Radio La Ciudad 94.7, donde analizó el presente del rubro, los cambios en los hábitos de compra y las dificultades para sostener los costos de los comercios.

Caruso sostuvo que el nivel de ventas se encuentra entre los más bajos que recuerda después de más de dos décadas y media de actividad comercial.

Los costos fijos, uno de los principales problemas

El comerciante explicó que, pese a las promociones y ofertas que implementan los comercios, muchas veces no se obtiene la respuesta esperada por parte de los consumidores.

En ese sentido, señaló que los costos para mantener abierto un negocio son cada vez más elevados. Según explicó Caruso, entre salarios, impuestos, servicios y otros gastos, necesita superar los 1,5 millones de pesos diarios para sostener la actividad y mantener la estructura del comercio.

Frente a este escenario, indicó que resulta difícil reducir demasiado los márgenes de ganancia y, al mismo tiempo, mantener la calidad de los productos.

Los clientes compran por monto y no por kilo

Uno de los cambios más notorios que observa Carusso está relacionado con la manera en que los consumidores realizan sus compras.

Según relató, anteriormente era habitual que los clientes pidieran determinada cantidad de carne en kilos. Actualmente, en cambio, es cada vez más frecuente que indiquen cuánto dinero pueden gastar: $3.000, $4.000, $5.000, $10.000 o $12.000 para resolver la comida del día.

“Hay bolsillos de todas cosas”, explicó el comerciante al describir la diversidad de situaciones económicas que encuentra diariamente en su negocio.

Puchero, carne molida y cerdo ganan espacio

El cambio en el poder de compra también modificó el tipo de productos que buscan los consumidores. Entre las opciones más demandadas aparecen los cortes más económicos, como el puchero y la carne molida, además de distintas preparaciones con cerdo.

Caruso mencionó algunas de las promociones que ofrece actualmente en su comercio: dos kilos de milanesa de cerdo por $15.000, dos kilos de milanesa de mondongo por $15.000, dos kilos de carne molida por $14.000 y tres kilos de puchero por $15.000.

El comerciante también destacó que el puchero experimentó un cambio en su consumo. Según contó, durante muchos años era un producto difícil de vender, mientras que actualmente tiene una presencia mucho mayor en las compras familiares y es utilizado para preparaciones como guisos, estofados y comidas al disco.

El cerdo también dejó de ser un producto reservado para determinadas fechas. Caruso señaló que actualmente forma parte del consumo cotidiano de muchas familias.

Carnicerías que achican sus locales o cierran

Otro de los puntos señalados por Caruso fue la situación de numerosos comercios del rubro. Según explicó, algunos propietarios tuvieron que reducir el tamaño de sus locales para poder afrontar los costos de alquiler y funcionamiento, mientras que otros directamente dejaron de trabajar.

También mencionó el cierre de reconocidas carnicerías en Santa Rosa como parte de este escenario.

A esto se suma, según su relato, una mayor disponibilidad de trabajadores especializados. Caruso señaló que actualmente puede recibir más de 20 currículums de personas que buscan trabajo como carniceros, algo que años atrás era difícil de encontrar.

Diversificar para sostener el empleo

A pesar de las dificultades, Caruso destacó que hasta el momento logró mantener a toda su plantilla de trabajadores.

Para sostener la actividad, explicó que debió ampliar la oferta de su negocio e incorporar productos que anteriormente no formaban parte de su actividad habitual, como condimentos y otros artículos para la venta mayorista y minorista.

La estrategia apunta a generar nuevas fuentes de ingresos y sostener la estructura del comercio en un contexto de menor consumo.

Un consumo que también cambia en otros sectores

El comerciante consideró que las dificultades no son exclusivas de las carnicerías, sino que atraviesan a buena parte del comercio.

Como ejemplo, mencionó el comportamiento de las ventas durante el Día del Padre, cuando sectores vinculados a la indumentaria y el calzado tuvieron dificultades, mientras que los rubros relacionados con alimentos registraron una mayor demanda.

De cara a los próximos meses, Caruso manifestó su expectativa de que fechas especiales como el Día de la Madre y las celebraciones de fin de año puedan generar un mayor movimiento comercial.

Mientras tanto, el sector continúa adaptándose a un escenario marcado por la caída del consumo, el aumento de los costos y un cambio profundo en la manera en que las familias administran sus compras cotidianas.

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