La Cámara de Diputados de La Rioja fue escenario del conversatorio “La custodia de la persona humana en tiempos de la inteligencia artificial”, una propuesta desarrollada a partir de la encíclica Magnífica Humanitas, que reunió a autoridades legislativas, representantes de instituciones educativas y universitarias, referentes sociales y religiosos, estudiantes y participantes de manera virtual.

La actividad fue impulsada por la Legislatura Provincial, a través del vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados, Ismael Bordagaray, junto a la Pastoral Social de La Rioja y el Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU), con el propósito de generar un espacio de diálogo interdisciplinario sobre los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial y su impacto en la dignidad, los vínculos y los derechos de las personas.

Bordagaray destacó la decisión de la Legislatura de generar ámbitos de encuentro con la comunidad y ampliar el debate más allá de los espacios políticos tradicionales. En ese sentido, señaló la importancia de “dialogar con la gente de carne y hueso” y conocer las problemáticas que atraviesa cotidianamente la sociedad frente a las transformaciones tecnológicas.

El vicepresidente segundo sostuvo que las nuevas tecnologías pueden generar beneficios, pero también producir aislamiento, fragmentación y nuevas formas de desigualdad. Por ello, consideró necesario recuperar el intercambio directo y el debate como herramientas para comprender los cambios que atraviesa la sociedad.

Asimismo, Bordagaray puso en valor el rol de las juventudes y rechazó la idea de reducirlas únicamente a su vínculo con las redes sociales. Destacó su capacidad creativa, solidaria y crítica y afirmó que serán protagonistas de las transformaciones sociales del futuro.

Una mirada desde la fe y la doctrina social

El primer expositor fue Monseñor Dante Braida, quien vinculó los desafíos actuales de la inteligencia artificial con los procesos de transformación que atravesó la humanidad en diferentes momentos históricos.

Durante su intervención, planteó que el desarrollo tecnológico puede mejorar las condiciones de vida y facilitar numerosas actividades, aunque advirtió que también puede generar riesgos para la persona humana. En ese marco, explicó que la noción de “custodia” implica preservar la dignidad de las personas frente a aquellos avances que puedan afectar negativamente su desarrollo.

Braida también hizo referencia al impacto de la inteligencia artificial en el mundo laboral y señaló que el trabajo no constituye únicamente un medio económico, sino también una dimensión fundamental para el desarrollo de las capacidades personales, la integración social y la vida familiar.

Asimismo, convocó a asumir los cambios tecnológicos mediante un “discernimiento sereno y compartido”, que permita reconocer sus beneficios y establecer límites cuando resulte necesario.

De Babel a Jerusalén: inteligencia artificial e inteligencia colectiva

A continuación, Matías Mattalini, licenciado en Filosofía y magíster en Políticas Públicas y Gobierno, propuso reflexionar sobre “la custodia de lo humano como expresión política en tiempos de IA”, utilizando las figuras de Babel y Jerusalén como metáforas de dos modelos posibles de construcción social.

Mattalini planteó que, mientras Babel representa la concentración del poder, la fragmentación y la búsqueda desmedida de control, Jerusalén simboliza la reconstrucción colectiva y la capacidad de una comunidad de organizarse para alcanzar objetivos comunes.

En esa línea, sostuvo que el desafío no consiste en enfrentar la inteligencia artificial con la inteligencia humana, sino en lograr que la inteligencia colectiva sea capaz de orientar el desarrollo tecnológico hacia el bien común.

Uno de los conceptos centrales de su exposición fue la necesidad de pasar de la idea de “grieta” a la de “herida”. Según explicó, reconocer las heridas sociales permite asumir los conflictos y buscar caminos de reparación, en lugar de profundizar las divisiones.

“Conectarse no es vincularse”

La Dra. Amelia López, médica y magíster en Derecho de Familia e Infancia, abordó el impacto de los entornos digitales en las relaciones humanas, particularmente en niñas, niños y adolescentes.

Desde su experiencia profesional, explicó que las nuevas generaciones ya no diferencian entre un mundo analógico y uno digital, sino que ambos forman parte de una misma realidad. Sin embargo, advirtió que la conexión tecnológica no necesariamente implica un verdadero vínculo humano.

“Conectarse y vincularse no son la misma cosa”, sostuvo López, al destacar la importancia del encuentro, la escucha, la proximidad y el diálogo en el desarrollo de las personas.

La especialista también señaló que los algoritmos funcionan a partir de predicciones sobre los comportamientos y preferencias de los usuarios, mientras que las personas poseen capacidad de reflexión, crítica y decisión.

En este contexto, consideró fundamental fortalecer la educación y el pensamiento crítico y establecer regulaciones que permitan reducir los riesgos asociados a la economía digital de la atención.

Derechos humanos frente a los nuevos desafíos tecnológicos

Desde una perspectiva jurídica, el Dr. Héctor Oyola realizó un recorrido por la evolución histórica de los derechos humanos y su relación con los desafíos que presenta la era digital.

El especialista explicó las distintas generaciones de derechos, desde los civiles y políticos hasta los sociales, ambientales y aquellos vinculados con las nuevas tecnologías. En este último aspecto, remarcó la importancia de garantizar la seguridad digital, la protección de las personas y una relación equilibrada entre el desarrollo tecnológico y los derechos fundamentales.

Oyola advirtió además sobre los riesgos de convertir al ser humano únicamente en un factor de producción y eficiencia, y sostuvo que el progreso tecnológico debe estar acompañado por un auténtico progreso social y moral.

En otro tramo de su exposición, hizo referencia a las divisiones existentes en la sociedad argentina y convocó a recuperar los valores de la fraternidad, la solidaridad y la unidad como condiciones necesarias para avanzar hacia una sociedad más justa.

Durante la jornada también se realizó la entrega de la Declaración de Interés Provincial N.º 2001/141, junto con declaraciones de interés educativo y académico, además de reconocimientos a los disertantes que participaron del conversatorio.

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