En las últimas horas hemos tomado conocimiento de una denuncia internacional presentada por organizaciones sociales, sindicales, campesinas e indígenas de Bolivia, donde se exponen presuntas violaciones a los derechos humanos en el marco de la crisis política y social que atraviesa ese país.

Como abogado, politólogo y militante de los derechos humanos, considero que toda denuncia de esta naturaleza merece ser observada con la máxima seriedad institucional y con absoluto respeto por los mecanismos internacionales de protección de los derechos fundamentales.

Por esa razón integraré una Misión de Observación y Veeduría de Derechos Humanos que viajará próximamente a Bolivia junto a representantes de organismos de derechos humanos, organizaciones sindicales, sociales, políticas y jurídicas de la Argentina. La delegación estará encabezada por el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), institución presidida por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, una de las voces más reconocidas de América Latina en la defensa de la vida, la democracia y los derechos humanos.

La misión contará además con la participación de organizaciones como la Liga Argentina por los Derechos Humanos, la Asociación Argentina de Juristas, CEPRODH, las centrales sindicales CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores, así como movimientos sociales y populares comprometidos con la paz y la defensa de las garantías fundamentales. También se prevé la participación de legisladores nacionales y provinciales.

Mi compromiso con los derechos humanos no depende de quién gobierne ni de la ideología de los involucrados. Es un compromiso ético, jurídico y humano. Por ello entiendo que nuestra responsabilidad es acompañar los procesos de investigación, observar los hechos sobre el terreno y contribuir a que prevalezcan la verdad, la justicia y el respeto irrestricto a la dignidad humana.

Los derechos humanos no son de izquierda ni de derecha. No pertenecen a un gobierno ni a una oposición. Son patrimonio de la humanidad.

Cuando existen denuncias sobre personas fallecidas en contextos de protesta social, sobre detenciones arbitrarias, sobre uso desproporcionado de la fuerza o sobre posibles restricciones indebidas de garantías constitucionales, la comunidad internacional tiene la obligación moral y jurídica de prestar atención.

Bolivia es una nación hermana. Su estabilidad democrática, su paz social y la protección de su pueblo deben ser una prioridad para toda América Latina.

Por eso creemos que resulta indispensable promover el diálogo político, garantizar investigaciones independientes, asegurar la protección de dirigentes sociales y preservar los canales democráticos de participación ciudadana.

La paz nunca puede construirse sobre el miedo. La paz verdadera se construye sobre la justicia.

Como argentino, como abogado y como defensor de los derechos humanos, quiero expresar que estaré siempre disponible para colaborar con toda iniciativa seria, transparente y democrática que tenga como objetivo proteger la vida, garantizar las libertades fundamentales y evitar cualquier escalada de violencia.

He dedicado gran parte de mi vida pública a la defensa de la dignidad humana y seguiré haciéndolo donde sea necesario. Porque cuando los derechos humanos son vulnerados en cualquier lugar del mundo, la conciencia democrática de toda la humanidad resulta interpelada.

La defensa de la vida, de la libertad y de la dignidad humana no admite neutralidades. Es un compromiso permanente.

Martin Illanez
Abogado – Politólogo – Defensor de los Derechos Humanos

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