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Mar del Plata atraviesa una temporada de verano marcada por la cautela en el consumo y una merma en la llegada de turistas.
Así lo describió el periodista Hugo Luppi, radicado en la ciudad balnearia, quien trazó un panorama con luces y sombras sobre uno de los destinos más emblemáticos del país.
Según detalló, se registra una reducción en la cantidad de días que los visitantes eligen para vacacionar. Las estadías son más cortas y el gasto promedio se mantiene bajo control. “Hay una merma del 15% en la llegada de gente”, señaló, al tiempo que advirtió que el movimiento no alcanza los niveles de otras temporadas.
El sector hotelero también refleja el impacto. Luppi indicó que hay establecimientos en venta y que el nivel de ocupación no logra compensar los costos. En gastronomía, una comida con gaseosa ronda entre los 20 y 22 mil pesos por persona, lo que influye directamente en las decisiones de consumo de los turistas.
En el plano comercial, el escenario es similar. Cerraron negocios históricos o se trasladaron a locales más pequeños, en un intento por reducir gastos fijos y sostener la actividad. La reconfiguración del mapa comercial evidencia un proceso de ajuste ante la caída en las ventas.
La actividad teatral, uno de los clásicos del verano marplatense, tampoco escapa a la situación. Empresarios y productores expresaron quejas por la baja concurrencia de público, pese a las promociones vigentes. Las entradas se ofrecen desde 30 mil pesos, en una estrategia para incentivar la asistencia.
Fuera de la temporada alta, Mar del Plata continúa siendo una de las ciudades con mayor índice de desocupación del país, una problemática estructural que se agudiza cuando disminuye el flujo turístico.