La histórica marca de margarinas Dánica atraviesa una nueva etapa. La compañía, propiedad de Dorada S.A. y controlada actualmente por el cordobés Grupo Beltrán, decidió cerrar definitivamente su planta de Llavallol, en el sur del Gran Buenos Aires, y modificar el esquema con el que produce y comercializa sus productos.

La fábrica, que abrió sus puertas en 1939 y se convirtió en uno de los símbolos de la compañía, dejará de operar el próximo 30 de septiembre. Lo cierto es que la operación ya está detenida desde el 18 de septiembre y hasta fin de mes se mantiene un acuerdo con el sindicato que permitió conservar únicamente una actividad reducida de envasado.

Después de esa fecha, Dánica dejará de fabricar allí y pasará a trabajar bajo la modalidad de façon en plantas de terceros, que elaborarán los productos de acuerdo con las especificaciones y estándares de la marca.

 

"Cierra la operación industrial de la planta de Llavallol. Desde el 18 ya está detenida la operación. Hasta el 30 de septiembre está vigente el acuerdo con el sindicato por el cual se mantenía la actividad de envasado en esa planta. A partir de esa fecha y vencido el acuerdo, esa planta deja de operar", explicaron desde la empresa al ser consultados.

Actualmente trabajaban allí 35 personas, que ya fueron notificadas y se encuentran en proceso de cobro de las indemnizaciones correspondientes.

La decisión no supone la salida de Dánica del negocio de alimentos, sino un cambio en su estructura productiva. Según la información publicada por la propia compañía, su capacidad industrial estaba concentrada en dos plantas: Llavallol, dedicada a margarinas, y Villa Mercedes, San Luis, especializada en aderezos, premezclas y mejoradores.

Con el cierre de la planta bonaerense, esa estructura cambia. La compañía dejará de contar con una fábrica propia para producir margarinas y concentrará su operación industrial en Villa Mercedes, mientras que parte de la producción será realizada por terceros.

Entre ambas plantas, la empresa informaba una dotación de más de 350 colaboradores directos. Además de su capacidad fabril, Dánica cuenta con una red de distribución que llega a cadenas de supermercados, mayoristas, autoservicios, almacenes, panaderías, bares, restaurantes y estaciones de servicio de todo el país.

Una planta que venía con problemas

El cierre de Llavallol no fue una decisión repentina. La fábrica atravesaba desde hacía años problemas operativos y de obsolescencia y había detenido su actividad en diferentes oportunidades.

 

"Esa planta viene teniendo dificultades hace varios años. Estuvo parada varias veces, básicamente por cuestiones operativas y de obsolescencia. También impacta la caída del consumo, pero estructuralmente esta planta ya estaba comprometida", señalaron desde la compañía.

La última parada se produjo en agosto de 2024. En enero de 2025, a partir de un acuerdo con el sindicato, Dánica decidió reabrirla parcialmente y mantener únicamente el proceso de envasado.

 

"En enero de 2025, a partir de un acuerdo con el sindicato, se acordó reabrir parcialmente y mantener sólo el proceso de envasado. Eso explica la cantidad de personas que quedaban trabajando. Ahora ya se cumplió el plazo y cierra definitivamente la operación", agregaron desde la empresa.

La fábrica también había atravesado una situación crítica en 2020, durante la pandemia, cuando permaneció paralizada en medio de conflictos gremiales y desvinculaciones. En aquel momento, la compañía había solicitado el procedimiento preventivo de crisis.

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