El director de Asistencia en Salud Mental, Fernando Ferreyra, habló en Radio La Ciudad sobre la situación actual de la salud mental y advirtió sobre un incremento de los padecimientos en distintos grupos etarios, una problemática que, según explicó, se profundizó luego de la pandemia.

Ferreyra señaló que el aumento de los casos de sufrimiento psíquico se observa en diferentes edades y remarcó que, si bien las situaciones que involucran a jóvenes suelen generar mayor atención, también existe una preocupación creciente por los adultos mayores. En este contexto, sostuvo que el suicidio y los intentos de suicidio pueden ser la expresión extrema de un sufrimiento previo que no siempre logra ser detectado o abordado a tiempo.

El profesional explicó que no existe una única causa detrás de estas situaciones, sino que se trata de fenómenos multifactoriales en los que intervienen aspectos sociales, económicos, familiares y personales. También mencionó el impacto de las crisis y de la incertidumbre sobre el bienestar emocional de las personas.

Para Ferreyra, la prevención debe enfocarse en la salud mental de manera integral y no únicamente en el suicidio. En ese sentido, destacó la necesidad de trabajar en las escuelas, los espacios comunitarios, los ámbitos laborales y todos aquellos lugares donde se desarrolla la vida cotidiana.

Uno de los aspectos centrales que señaló fue la importancia de los vínculos sociales. Según explicó, el aislamiento y la pérdida de espacios de encuentro pueden profundizar situaciones de soledad y sufrimiento. Advirtió que, si bien las redes sociales y los dispositivos tecnológicos permiten mantener formas de comunicación virtual, también pueden contribuir al aislamiento cuando reemplazan los vínculos presenciales.

En esa línea, cuestionó la pérdida de determinados rituales y espacios comunitarios que históricamente favorecían el encuentro entre las personas, como las reuniones familiares, los encuentros vecinales y otras instancias de participación social.

El director de Asistencia en Salud Mental también hizo referencia al estigma que todavía existe alrededor de los padecimientos mentales. Consideró que la segregación y los prejuicios pueden dificultar que una persona pida ayuda o que su entorno pueda acompañarla adecuadamente.

Como una de las principales señales de alerta, Ferreyra destacó el cambio de conducta. Explicó que las personas cercanas muchas veces pueden advertir modificaciones en el comportamiento, pero que el miedo, los prejuicios o la falta de información pueden llevarlas a no acercarse o preguntar qué está sucediendo.

En relación con la atención pública, señaló que en la provincia aproximadamente el 70% de las consultas de salud mental se realizan en los centros de atención primaria, lo que evidencia, según su análisis, una creciente incorporación de profesionales de salud mental en estos espacios.

Por otra parte, Ferreyra cuestionó la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 impulsada a nivel nacional. Desde su perspectiva, la propuesta no presenta aspectos positivos y advirtió sobre lo que consideró un proceso de “deshumanización” de la atención.

Entre sus principales cuestionamientos mencionó la posibilidad de reducir el abordaje interdisciplinario, que actualmente contempla la participación de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y terapistas ocupacionales. También expresó preocupación por las políticas de internación y por un eventual debilitamiento de los dispositivos comunitarios e intermedios, que permiten sostener los vínculos sociales de las personas que atraviesan padecimientos de salud mental.

Finalmente, sostuvo que fortalecer la prevención implica detectar tempranamente las situaciones de sufrimiento, generar espacios de escucha y recuperar los vínculos comunitarios como una herramienta fundamental para cuidar la salud mental.

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