La CGT reclama un salario mínimo de $911.202 y cuestiona la falta de diálogo con el Gobierno Nacional
...
En diálogo con Radio La Ciudad 94.7, la cardióloga del Ministerio de Salud, Marcela Tripolone, explicó que las causas pueden variar de acuerdo con la edad. En personas menores de 35 o 40 años, los episodios suelen estar vinculados con alteraciones congénitas, genéticas, estructurales o eléctricas del corazón que pueden haber pasado desapercibidas.
En estos casos, la especialista destacó la importancia de los controles médicos periódicos, especialmente durante las distintas etapas de escolarización y antes de realizar actividad física. También recomendó prestar atención a síntomas como palpitaciones, malestar durante el esfuerzo o cambios en la coloración de la piel.
Además, remarcó que los antecedentes familiares de muerte súbita o de fallecimientos sin una causa aparente a edades tempranas constituyen un factor que debe ser tenido en cuenta durante los controles médicos.
A partir de los 35 o 40 años, una de las principales causas de muerte súbita es la cardiopatía isquémica, relacionada con la obstrucción de las arterias coronarias y los infartos.
En este sentido, Tripolone sostuvo que la prevención cardiovascular está directamente relacionada con el control de factores de riesgo como el tabaquismo, el colesterol elevado, el sedentarismo, el sobrepeso, la diabetes, las alteraciones de los triglicéridos y el estrés.
La especialista explicó que muchas enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin generar síntomas evidentes. Por eso, insistió en la necesidad de realizar controles periódicos y modificar aquellos factores de riesgo que pueden prevenirse.
Aunque algunos episodios pueden estar precedidos por falta de aire, dolor de pecho u otras manifestaciones, la muerte súbita también puede presentarse sin síntomas previos.
La práctica deportiva constituye una herramienta fundamental para reducir el riesgo cardiovascular, ya que contribuye a mejorar el metabolismo, la oxigenación y la resistencia, además de favorecer el control del colesterol, el azúcar y los triglicéridos.
Sin embargo, Tripolone aclaró que en personas que presentan una alteración cardíaca no diagnosticada, un esfuerzo físico intenso puede desencadenar una arritmia o agravar determinadas patologías estructurales.
Por este motivo, consideró fundamental que quienes realizan actividad física, especialmente a nivel competitivo, cuenten con los controles correspondientes para determinar qué tipo y nivel de ejercicio pueden realizar.
También advirtió sobre el consumo de anabólicos y sustancias estimulantes. Según explicó, estas sustancias pueden alterar la estructura del músculo cardíaco, favorecer la aparición de arritmias y aumentar el riesgo de cardiopatía isquémica.
Uno de los principales puntos destacados durante la entrevista fue la importancia de que la población conozca las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica.
La cardióloga explicó que ante un paro cardíaco cada minuto resulta determinante y que la falta de oxígeno afecta especialmente al cerebro. Por eso, actuar rápidamente puede aumentar las posibilidades de supervivencia y reducir las consecuencias neurológicas.
Tripolone remarcó que la RCP básica no requiere ser médico ni enfermero y que, con una capacitación adecuada, cualquier persona puede comenzar las maniobras mientras llega el servicio de emergencia.
Desde el Ministerio de Salud se vienen desarrollando capacitaciones en escuelas, instituciones, fuerzas de seguridad, bomberos y otros espacios, aunque la especialista consideró necesario ampliar estas acciones para alcanzar a una mayor cantidad de personas.
La provincia cuenta con desfibriladores externos automáticos (DEA), distribuidos estratégicamente en distintos sectores de la Capital y del interior.
Tripolone explicó que estos equipos están diseñados para ser utilizados por personas que no necesariamente cuentan con formación médica. El dispositivo analiza el ritmo cardíaco y, cuando corresponde, indica y administra una descarga eléctrica siguiendo las instrucciones del propio aparato.
La utilización temprana de un DEA, acompañada por la RCP y la llegada del servicio de emergencia, puede resultar determinante ante un episodio de muerte súbita.
La especialista señaló además que una importante proporción de estos eventos ocurre fuera de hospitales o centros médicos, por lo que la respuesta de quienes se encuentran en el lugar puede ser decisiva.
Ante una persona que pierde repentinamente el conocimiento y no responde, Tripolone remarcó que lo primero es solicitar inmediatamente asistencia médica y, mientras llega la ambulancia, comenzar con las maniobras de RCP básica.
Si existe un DEA disponible en el lugar, debe utilizarse siguiendo las instrucciones del equipo.
La especialista insistió en que la intervención temprana puede marcar una diferencia fundamental, ya que el paciente necesitará posteriormente atención especializada y maniobras de reanimación avanzada.
Como mensaje final, Tripolone destacó la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovasculares para reducir las posibilidades de sufrir un episodio de muerte súbita.
También llamó a no subestimar los controles médicos durante la infancia y adolescencia, especialmente antes de realizar actividad física, y a prestar especial atención cuando existen antecedentes familiares de muerte súbita.
Finalmente, consideró fundamental que la comunidad se capacite en RCP básica y conozca el funcionamiento de los desfibriladores automáticos, herramientas que pueden resultar decisivas para salvar una vida ante una emergencia.