El periodista Fernando Viano analizó en Radio La Ciudad el crecimiento de los agravios y las expresiones de odio en el discurso político y advirtió sobre las consecuencias que puede generar la utilización de la palabra presidencial para atacar a periodistas y dirigentes.

En su habitual columna de los jueves en Radio La Ciudad, el periodista Fernando Viano reflexionó sobre el tono que tomó el discurso político en Argentina y puso el foco en los reiterados insultos y descalificaciones provenientes del poder.

Bajo el título “Cuando el insulto viene del poder”, Viano sostuvo que la discusión no debe limitarse a una cuestión de buenos modales, sino que debe analizarse como una determinada forma de ejercer el poder. En ese sentido, cuestionó especialmente las expresiones dirigidas contra periodistas y quienes manifiestan posiciones diferentes a las del Gobierno nacional.

El periodista consideró preocupante que desde la máxima autoridad del país se utilicen expresiones que apelan directamente al odio y señaló que la frase “no odiamos suficiente a los periodistas” debería generar una reflexión en la sociedad.

“No se trata de hacer una defensa corporativa del periodismo”, aclaró Viano, quien reconoció que pueden existir errores, sesgos o distintas posiciones dentro de los medios. Sin embargo, remarcó que una cosa es cuestionar una información y otra muy diferente es convertir a quien la publica en un enemigo.

El peso de la palabra presidencial

Durante la entrevista, Viano puso especial énfasis en el peso que tienen las declaraciones de un presidente. Explicó que, incluso cuando las expresiones son realizadas desde una cuenta personal, quien las emite continúa ocupando el lugar institucional más importante del país.

Según su análisis, la palabra presidencial no termina en el mensaje publicado, sino que puede producir efectos, desencadenar acciones y contribuir a construir un determinado clima social.

En ese marco, advirtió que cuando un funcionario identifica públicamente a una persona y sus seguidores reproducen los agravios, estos pueden transformarse en situaciones de hostigamiento o amenazas.

“Criticar no significa insultar al otro, refutar no significa degradar al otro”, planteó Viano, al señalar que el debate público debería concentrarse en los hechos y las ideas y no en la descalificación personal.

El riesgo de naturalizar los agravios

Otro de los ejes de la columna fue la preocupación por la naturalización de este tipo de expresiones. Viano sostuvo que el problema no se encuentra solamente en quien emite el mensaje, sino también en una sociedad que puede terminar aceptando como normales determinadas formas de violencia verbal.

En ese sentido, consideró necesario abrir un debate sobre qué ocurre cuando los límites del discurso político se corren cada vez más y “todo vale” dentro de la discusión pública.

Además, señaló que esta dinámica puede terminar desplazando los temas centrales de la agenda. Según explicó, una información sobre la caída del consumo, el endeudamiento de las familias o el cierre de empresas puede quedar relegada frente a una discusión centrada en los ataques contra el periodista que difundió esa información.

Libertad de prensa y ciudadanía

Viano también se refirió al concepto de libertad de prensa y sostuvo que su importancia trasciende la protección de los propios periodistas.

“La libertad de prensa no existe para proteger la sensibilidad de los periodistas, sino para proteger a la ciudadanía”, planteó durante la columna.

En esa línea, explicó que una sociedad necesita periodistas que puedan preguntar, investigar y cuestionar al poder para acceder a información y formar sus propias opiniones.

Críticas a la propuesta de Caputo

Sobre el cierre de la columna, Viano también cuestionó las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, y consideró preocupante que otros funcionarios puedan sentirse habilitados a profundizar determinados discursos o propuestas a partir de las expresiones del Presidente.

El periodista sostuvo que algunas de estas iniciativas remiten a etapas que la Argentina ya atravesó y que estuvieron marcadas por fuertes restricciones y conflictos en torno a la libertad de expresión.

Finalmente, Viano llamó a reflexionar sobre las consecuencias de aceptar sin cuestionamientos la escalada de violencia discursiva. Advirtió que cuando se pierden los límites y “todo se convalida”, las consecuencias terminan afectando al conjunto de la sociedad.

Otras Noticias