Villa Castelli, Vinchina, Capital, Chilecito y Sanagasta registran los mayores niveles de mora en la provincia, según un informe que analiza el endeudamiento de personas con préstamos, tarjetas, compras financiadas y billeteras virtuales.

La Rioja se encuentra entre las provincias del Norte y Cuyo con mayores niveles de morosidad crediticia del país. Dentro del territorio provincial, Villa Castelli, Vinchina, Capital, Chilecito y Sanagasta aparecen entre los departamentos con las tasas más altas, con porcentajes que se ubican aproximadamente entre el 25% y el 26%.

El dato surge de un informe elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung de Argentina, que analiza el comportamiento de las personas que cuentan con algún tipo de financiamiento. La medición contempla préstamos bancarios, tarjetas de crédito, compras de electrodomésticos, financieras y billeteras virtuales.

Uno de los aspectos que diferencia a La Rioja es el monto promedio de las deudas. Con unos $3,3 millones por persona, registra el promedio más bajo del país. Sin embargo, la provincia encabeza el ranking nacional cuando se analiza la mora sobre el monto total del crédito familiar: prácticamente uno de cada cuatro pesos otorgados se encuentra en situación irregular.

Capital concentra la mayor cantidad de personas en mora

En términos absolutos, Capital reúne la mayor cantidad de deudores en mora, con 81.673 personas. Le sigue Chilecito, con 25.998, mientras que el resto de los departamentos presenta cifras vinculadas principalmente con su cantidad de habitantes y el nivel de acceso al crédito.

En otros departamentos riojanos, las tasas de mora se ubican entre el 20% y el 25%. Los niveles más bajos aparecen en Rosario Vera Peñaloza, con alrededor del 15%, y Chamical, con un 15,88%.

El estudio también permite observar la composición del endeudamiento según el tipo de entidad acreedora, además de variables como edad y género de las personas que mantienen créditos.

Los jóvenes presentan los mayores niveles de mora

Uno de los datos más destacados del informe está relacionado con la edad. La morosidad disminuye progresivamente a medida que aumenta la edad de los deudores.

Entre las personas de hasta 25 años, la tasa de mora alcanza el 38% en el promedio provincial. En Vinchina, el porcentaje llega al 65%, aunque se trata de un universo reducido: siete personas aparecen registradas en mora, con una deuda conjunta de unos $9 millones.

En Capital, la tasa para ese grupo etario es aproximadamente la mitad, pero la cantidad de personas involucradas es considerablemente mayor, con 3.095 jóvenes en situación de mora.

Por departamento, Patquía presenta el menor nivel de morosidad entre los menores de 25 años, con un 16%.

La tendencia cambia progresivamente con la edad: la mora alcanza el 32% entre los 26 y 35 años; 26% hasta los 45; 21% hasta los 55; 19% hasta los 65; 18% hasta los 75 y 14% entre los mayores de esa edad.

Diferencias mínimas entre hombres y mujeres

El informe también muestra que no existen diferencias significativas en los niveles de morosidad según género.

Entre las mujeres, la tasa alcanza el 23,54%, mientras que entre los hombres llega al 24,38%. De acuerdo con la medición, ambos grupos presentan comportamientos similares frente al endeudamiento y las dificultades para afrontar los pagos.

Un escenario de crecimiento del endeudamiento familiar

El relevamiento también analiza la evolución de la morosidad durante los últimos años. Según los datos citados en el informe, entre 2011 y 2015 la irregularidad en el pago de créditos se mantuvo en niveles relativamente bajos, de entre el 2% y el 3%.

Posteriormente, la mora comenzó a incrementarse y registró nuevos saltos en distintos períodos, mientras que durante la pandemia de Covid-19 se produjo un fuerte aumento. Las posteriores medidas de financiación permitieron una reducción de los niveles de incumplimiento.

A partir de 2024, el endeudamiento de los hogares volvió a adquirir mayor relevancia en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, dificultades para recomponer los ingresos y el costo de los créditos personales.

El informe plantea así un escenario en el que el acceso al crédito se convirtió para numerosos hogares en una herramienta para afrontar gastos de consumo, al mismo tiempo que aumentaron las dificultades para cumplir con las obligaciones asumidas.

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