Con motivo del Día del Veterinario, Radio La Ciudad dialogó con Fernando Saavedra, profesional del Centro Veterinario ubicado sobre calle La Madrid, quien repasó sus comienzos, su llegada a La Rioja y los casi 25 años de trayectoria que lleva ejerciendo una profesión que, según aseguró, continúa disfrutando todos los días.

Saavedra contó que su vínculo con la veterinaria comenzó cuando era apenas un niño. Oriundo de Marcos Juárez, Córdoba, durante sus primeros años de secundaria ya tenía decidido que quería dedicarse al cuidado de los animales. Por eso eligió una escuela agrotécnica, donde pudo profundizar su contacto con el campo y la actividad ganadera.

“Antes de los 13 años ya quería ser veterinario”, recordó durante la entrevista.

Su vocación estuvo estrechamente relacionada con su infancia en un entorno rural. El contacto con animales grandes, las visitas al campo y el trabajo junto a su familia fueron despertando ese interés. También recordó especialmente a su abuelo, quien tenía una forrajería y fue una figura importante para que pudiera avanzar con sus estudios.

Una llegada inesperada a La Rioja

Después de recibirse en Río Cuarto, Saavedra necesitaba encontrar trabajo. Una búsqueda laboral publicada en un diario terminó cambiando su vida: respondió a un aviso sin siquiera saber inicialmente que la propuesta era para trabajar en La Rioja.

Envió su currículum, recibió el llamado y decidió viajar para probar suerte. El próximo 13 de agosto cumplirá 25 años desde su llegada a la provincia.

Su primer día como veterinario quedó grabado en su memoria. Llegó desde Córdoba en colectivo durante la madrugada y permaneció en la terminal hasta las 9, cuando debía presentarse en la veterinaria que lo había contratado.

“Estuve en la terminal desde las seis de la mañana hasta las nueve, revisando apuntes porque era mi primera vez como veterinario”, relató.

Pero la espera terminó rápidamente: apenas llegó al lugar, una mujer ingresó con un perro en brazos y su empleador le señaló que ese sería su primer paciente.

“Ahí tenés tu primer paciente”, recordó entre risas.

Además, se encontró con el desafío de comenzar prácticamente solo. La veterinaria en la que trabajaba no contaba con otro profesional que pudiera orientarlo, por lo que debió afrontar sus primeros años aprendiendo y resolviendo cada situación por sus propios medios.

“Soy muy feliz en la veterinaria”

A casi un cuarto de siglo de aquel comienzo, Saavedra aseguró que mantiene intacta su pasión por la profesión.

“Me veo trabajando. Soy muy feliz en la veterinaria”, afirmó.

Actualmente cuenta con otra profesional que lo acompaña, lo que le permite reducir algunas horas de trabajo, aunque reconoce que todavía le resulta difícil alejarse de la actividad.

“Pasan muchas horas en la veterinaria y la paso bien. Disfruto de mi trabajo”, expresó.

Durante la entrevista también recordó a reconocidos profesionales de la veterinaria riojana y destacó especialmente a Antonio Turbay, matrícula 001, a quien definió como un referente histórico de la profesión en la provincia.

Con casi 25 años de trayectoria, Saavedra celebra así una profesión que nació como una vocación durante su infancia, lo llevó desde Córdoba hasta La Rioja y terminó convirtiéndose en una forma de vida.

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