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Los resultados obtenidos durante la implementación de los Bonos de Cancelación de Deudas (BOCADE), conocidos como Chachos, constituyen uno de los principales fundamentos del relanzamiento de esta herramienta impulsado por el Gobierno de La Rioja. En un contexto que continúa marcado por la retracción de recursos nacionales y las dificultades económicas que atraviesan las provincias, la experiencia de 2024 demostró que los Chachos permitieron sostener la actividad económica, garantizar liquidez y mantener en funcionamiento el circuito comercial local.
Durante su implementación se distribuyeron más de $12.032 millones mediante el pago a agentes provinciales, mientras que la emisión alcanzó un valor nominal de $9.000 millones, con distintas denominaciones que facilitaron su utilización en operaciones cotidianas y ampliaron su alcance dentro del mercado provincial.
Uno de los indicadores más significativos fue el nivel de rescate alcanzado. Entre julio y octubre se rescataron anticipadamente $8.809 millones, equivalentes al 73,2% de los bonos distribuidos durante ese período. Este comportamiento refleja que el instrumento mantuvo la confianza de trabajadores, comerciantes y empresas, al tiempo que permitió al Estado cumplir con el compromiso asumido respecto de su recuperación, consolidando su credibilidad como mecanismo financiero.
La circulación de los Chachos también tuvo un fuerte impacto sobre la actividad económica. El informe elaborado con datos del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas concluye que los bonos alcanzaron un efecto multiplicador de 1,34 veces su valor nominal, lo que significa que fueron reutilizados en distintas transacciones antes de ser rescatados. En términos económicos, esto implicó una mayor circulación de recursos, dinamizando el consumo, fortaleciendo las operaciones comerciales y aportando liquidez al mercado interno provincial.
La aceptación del instrumento quedó reflejada además en la participación del sector privado. Empresas de servicios, supermercados, comercios y organismos públicos se ubicaron entre los principales depositantes de BOCADE, mientras que 819 comercios de Capital y del interior adhirieron al sistema, abarcando rubros tan diversos como alimentos, indumentaria, farmacias, supermercados, gastronomía, construcción y servicios.
Estos resultados muestran que los Chachos no sólo funcionaron como una herramienta financiera para afrontar un escenario de restricciones presupuestarias, sino que también contribuyeron a sostener la actividad económica y el consumo en toda la provincia. En ese marco, el relanzamiento de este instrumento se apoya en una experiencia concreta cuyos indicadores evidencian capacidad de circulación, aceptación en el mercado y un impacto positivo sobre la economía riojana.