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Con la llegada de agosto y la temporada de viento Zonda en La Rioja, el cardiólogo Lucio Barbero advirtió que este fenómeno climático puede representar un riesgo para personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes, aunque aclaró que el problema no es el viento en sí, sino el estado de salud de quienes lo padecen.
En diálogo con Radio La Ciudad, el especialista explicó que el Zonda obliga al organismo a realizar un mayor esfuerzo para regular la temperatura corporal. "El cuerpo envía más sangre hacia la piel para disipar el calor y eso hace que el corazón trabaje el doble. Si una persona ya tiene hipertensión, diabetes, obesidad o una enfermedad coronaria, el viento puede actuar como desencadenante de una descompensación", señaló.
No obstante, aclaró que los efectos del Zonda pueden sentirse también en personas sin patologías cardíacas. "Hay quienes tienen presión baja y durante estos días se sienten cansados o descompuestos, mientras que otros pueden experimentar aumentos transitorios de la presión arterial", indicó.
Barbero sostuvo que, según las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Cardiología y la Sociedad Europea de Cardiología, una presión arterial de hasta 14/8 (140/80 mmHg) puede considerarse dentro de parámetros normales.
Explicó que valores entre 13/8 y 14/8 constituyen una etapa de prehipertensión, donde se recomienda modificar hábitos de vida, mientras que cifras superiores a 14/8 requieren evaluación médica y, en muchos casos, tratamiento farmacológico.
El cardiólogo desmintió uno de los mitos más frecuentes sobre la hipertensión: que una vez iniciado el tratamiento nunca puede suspenderse.
"Muchos pacientes retrasan la consulta porque creen que la medicación será de por vida. No siempre es así. Si la persona baja de peso, mejora su alimentación, realiza actividad física y cambia sus hábitos, muchas veces puede reducir o incluso suspender la medicación bajo control médico", afirmó.
Barbero recomendó disminuir el consumo de sodio, especialmente el que contienen los alimentos ultraprocesados, snacks, embutidos y algunas bebidas industrializadas.
Además, remarcó que el ejercicio es fundamental, aunque advirtió sobre los excesos.
"El deporte extremo tampoco es saludable. Se ha demostrado que tanto el sedentarismo como la actividad física excesiva pueden acortar la expectativa de vida", explicó.
Entre las recomendaciones destacó:
Caminar hasta 10 kilómetros diarios como máximo.
Correr hasta 5 kilómetros.
Realizar paseos en bicicleta de hasta 40 kilómetros.
Evitar esfuerzos intensos durante jornadas de temperaturas extremas, especialmente con viento Zonda.
También aconsejó a los adultos mayores evitar partidos de fútbol exigentes en horarios de mucho calor o inmediatamente después de las comidas.
El especialista recomendó que las personas sanas realicen un control cardiológico anual, que incluya electrocardiograma, ecocardiograma y ergometría.
En el caso de pacientes hipertensos, además del chequeo anual, sugirió realizar controles adicionales al inicio del invierno y nuevamente cuando comienzan las altas temperaturas, ya que los cambios climáticos suelen modificar los valores de presión arterial.
Finalmente, Barbero señaló que la falta de descanso durante los días de Zonda también puede favorecer el aumento de la presión arterial.
"Hay personas muy sensibles al viento que prácticamente no duermen. Esa falta de sueño, sumada al esfuerzo que hace el organismo para adaptarse al calor, puede provocar subas importantes de presión. Si durante un episodio de Zonda aparecen síntomas o malestar, lo recomendable es consultar al médico", concluyó.