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Durante una entrevista con Radio La Ciudad, Llano explicó que la investigación comenzó hace casi dos décadas y que los resultados obtenidos en modelos experimentales abren nuevas perspectivas para el tratamiento de enfermedades y lesiones que dañan los nervios.
El dolor neuropático se produce cuando existe una lesión o alteración en los nervios, situación que puede generarse por enfermedades como la diabetes, el herpes zóster (culebrilla), tratamientos de quimioterapia o traumatismos derivados de accidentes.
Según detalló el especialista, este tipo de dolor presenta tres características principales: daño nervioso, sensibilidad exagerada al dolor (hiperalgesia) y dolor provocado por estímulos que normalmente no deberían generar molestias, como el roce de la ropa sobre la piel (alodinia).
"Estamos hablando de una condición que afecta aproximadamente al 10% de la población mundial y que muchas veces limita seriamente la calidad de vida de quienes la padecen", explicó.
El equipo de investigación observó que la administración prolongada de Omega 3 no solo reducía el dolor neuropático en los modelos experimentales, sino que además favorecía la regeneración de los nervios dañados.
"Lo que más nos sorprendió fue comprobar que el nervio comenzaba a recuperarse. Actualmente no existe un tratamiento efectivo que logre reparar el daño nervioso de esta manera", destacó Llano.
Los resultados despertaron el interés de especialistas nacionales y representan un avance significativo en un área donde las opciones terapéuticas continúan siendo limitadas.
Actualmente, el tratamiento del dolor neuropático suele realizarse mediante anticonvulsivantes y antidepresivos adaptados para esta indicación. Sin embargo, estos medicamentos presentan dos grandes inconvenientes: una eficacia moderada y una elevada frecuencia de efectos secundarios.
"Alrededor del 80% de los pacientes experimenta algún efecto adverso, como somnolencia o trastornos digestivos, que muchas veces terminan complicando el tratamiento", señaló el investigador.
En contraste, el Omega 3 presenta un perfil de seguridad ampliamente conocido y escasos efectos secundarios, lo que lo convierte en una alternativa prometedora.
Además de los avances en dolor neuropático, el equipo se prepara para iniciar un estudio clínico en conjunto con profesionales del Hospital Enrique Vera Barros.
La investigación buscará determinar si la combinación de Omega 3 y morfina permite reducir las dosis necesarias de opioides en pacientes sometidos a cirugías de vesícula realizadas por laparoscopía.
Los estudios preclínicos mostraron que ambos compuestos potencian su acción analgésica cuando se administran conjuntamente.
"Si logramos disminuir la cantidad de morfina utilizada, también podremos reducir muchos de sus efectos adversos y mejorar la recuperación de los pacientes", explicó Llano.
El proyecto ya cuenta con la aprobación de los comités de ética correspondientes y el apoyo de un laboratorio especializado.
A pesar de los resultados alentadores, el investigador aclaró que aún queda un largo camino por recorrer antes de que esta nueva aplicación terapéutica pueda incorporarse de manera formal a la práctica médica.
Los próximos pasos incluyen estudios clínicos más amplios que permitan confirmar en pacientes los beneficios observados en laboratorio.
"Hoy el Omega 3 está aprobado principalmente para ciertas patologías cardiovasculares. Nuestro objetivo es demostrar que también puede convertirse en una herramienta terapéutica eficaz para el tratamiento del dolor", afirmó.
Finalmente, Llano destacó la importancia del trabajo colaborativo entre investigadores de distintas instituciones y provincias, entre ellas la UNLaR y la Universidad Nacional de Córdoba, y remarcó que la ciencia desarrollada en La Rioja continúa generando aportes de relevancia nacional e internacional.
"Detrás de cada avance hay equipos completos de profesionales trabajando durante años. Este es un logro colectivo que nos permite seguir apostando por la investigación científica aplicada a la salud", concluyó.